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¿Hay muchos demonios? Del Génesis a nuestros días

La Biblia da unos cuantos nombres al diablo: Lucifer, Satanás, Belial, Samael, Damián… ¿Son todos el mismo o hay muchos más demonios?

Teóricamente todos estos nombres se refieren al mismo ser, en este caso sería Satán, lo que todos conocemos como Satanás. Es cierto que la mayor diferencia que podemos encontrar entre estas denominaciones es el nombre de Lucifer. Esta es la denominación que se le da cuando todavía está en el Reino de los Cielos, y aún estaba con Dios. Cuando es desterrado es cuando se le empiezan a dar otros nombres.

Hay muchísimos otros demonios. Azrael (el ángel de la muerte entre los judíos y los musulmanes), Astaroth (el gran duque del infierno)… Forman parte de su corte de ángeles caídos y que estarían con él en el infierno, confundiéndose muchas veces con la figura principal.

Satán es el diablo, el que gobierna sobre todos ellos y, los demás, estarían subordinados a su poder.

EL CONTEXTO

Anterior a este diablo de la Biblia existen otros: Pan, Dionisio…, esto es, diablos anteriores al Diablo. Hay que tener en cuenta que el cristianismo ha sido la religión más importante, pero solo en los últimos dos milenios; concretamente a partir del S.IV d.C.

Antes de ello, cualquier cultura tenía multitud de dioses que tenían ciertos “toques” de lo que luego nosotros entenderíamos por Diablo. ¿Por qué? Simplemente porque la religión cristiana, para expandirse de una manera más sencilla, para poder señalar de una manera más sencilla a los enemigos, denominaba todo vestigio pagano como una figura satánica.

Escultura del Dios Pan o Fauno tocando la flauta

Todos ellos, conforman una amalgama que da base al cristianismo

Dionisio eran representado con forma antropomorfa, pero con patas de chivo y con tendencia a la fiesta, el desenfreno, la gula. Al exceso, en definitiva. Todo lo que no era Dios al principio del cristianismo.

Lo mismo pasa con Pan. Del que proviene la palabra “pánico”. Ayudó a ganar a los griegos una batalla importante creando terror, ese pánico absoluto entre los rivales.

Todos estos dioses tienen en común la ambivalencia entre lo que nosotros entendemos hoy en día como bueno y malo. Dan paso a lo que conocemos como a esa figura con cuernos, patas de cabra, alas, que incluso podría venir del Dios Baal (Belcebú) en la antigua Mesopotamia. También podríamos meter al Dios Loki de la mitología nórdica. Todos ellos, conforman una amalgama que da base al cristianismo para crear esa imagen del diablo.

LUCIFER Y PROMETEO

Lucifer era el portador de la luz, como podría serlo Prometeo. ¿Encontraríamos aquí una faceta “positiva” en este diablo? En un principio podríamos decir que sí. La referencia a Prometeo es muy acertada porque las historias de ambos seres son muy similares. Son dos dioses que, podríamos decirlo así, viven en el Olimpo y en un momento dado, su creador (en el caso de Prometeo es Zeus) decide robar el fuego, como símbolo de sabiduría, a los hombres. Prometeo no está de acuerdo con esa muestra de injusticia y soberbia. Tiene cierta empatía con la humanidad, y decide devolverles ese fuego, esa sabiduría, al ser humano, desatando la ira de los dioses. Le condenan a ser devorado en lo alto de un monte, cada día y de manera cíclica, por un águila gigante.

Prometeo de Rubens

Prometeo encadenado, por Rubens

Sin duda podemos afirmar que es una especie de dios caído, que además ofrece esa luz, esa sabiduría al ser humano.

Esto mismo encontramos con Satanás en el Génesis cuando tienta a Adán y Eva a dar un bocado a la manzana, que les dará el conocimiento para discernir entre el bien y el mal. Ese conocimiento que parece que Dios en un primer momento nos negó. Posiblemente porque fuera la única manera de que el ser humano se mantuviera feliz. O quizás mejor, ignorante.

Cuando Eva da el mordisco a la manzana, el ser humano tiene el conocimiento del bien y el mal, del pecado, y lo que es más importante, libre albedrío para elegir entre uno y otro.

SÍMBOLO DE REBELDÍA

Después de muchos siglos, con la llegada del Racionalismo, llega a ser una manera de ver al Diablo que tienen muchos intelectuales, empezando por el propio Milton Friedman y su ‘Paraíso perdido’, de verle como un liberador, como un rebelde.

Con el propio Romanticismo con gente como Lord Byron, que si bien no se les puede considerar como satánicos, sí que tenían cierta simpatía como símbolo de la rebeldía.

Al fin y al cabo el Diablo se puede ver como un ser maligno que está tentando al hombre para ir por el mal camino, pero si nos ceñimos a esa primera leyenda del Génesis, lo único que hace es tentarnos para adquirir conocimiento, la luz de la sabiduría y ser libres. Parece un ser liberador que nos ofrece comer del árbol del conocimiento, comer la fruta del bien y del mal.

¿Qué opinas? ¿Crees que estamos hablando de un rebelde? ¿Forma parte de esa maldad el ofrecer la posibilidad de unirte a ella?

Deja tus comentarios y en un próximo capítulo trataremos los ‘Pactos con el Diablo’ y sus peligros.

Hablamos pronto.

Yann Lang, el hombre que hirió el corazón de un dragón.

Raúl Díez

Director creativo de la agencia Locco Committee

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YANN LANG
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